POLITICA, COMUNICAÇÃO & ELEIÇÕES

sábado, 12 de abril de 2008

El nacionalismo escocés

La Liga Nacional Escocesa (Scots National League), formada en 1921, fue un grupo inicialmente establecido en Londres que luchaba por la independencia de Escocia, altamente influenciado por el Sinn Féin irlandés. Creó el periódico Scots Independent en 1926 y en 1928 colaboraron con la Asociación Nacionalista Escocesa de la Universidad de Glasgow (Glasgow University Scottish Nationalist Association) a crear el Partido Nacional de Escocia (National Party of Scotland), favorable a un estado independiente escocés. Uno de los fundadores fue Hugh MacDiarmid, un poeta que había comenzado la promover a literatura escocesa, junto a otros relacionados con el Partido Laborista. Cooperaron con el Partido Escocés (Scottish Party), una organización autonomista formada en 1932 por antiguos miembros del Partido Conservador, y en 1934 se unieron para formar el Partido Nacional Escocés (Scottish National Party), el cual, aunque inicialmente era autonomista, posteriormente pasó a apoyar la independencia. El partido sufrió un descenso de apoyo en la década de 1930 cuando la palabra nacionalismo comenzó a estar asociado con el del nacionalsocialismo alemán, pero consiguieron su primer diputado una elección parcial en 1945, aunque lo perdieron en las elecciones generales tres meses después. El Partido Nacionalista Escocés tuvo un notable éxito electoral en la década de 1960, y cuando se encontró petróleo en el Mar del Norte en 1970, pudo contrarrestar los temores acerca de la viabilidad económica de una posible independencia con el lema "Es petróleo de Escocia". Argumentaron que los beneficios de dicho petróleo, recaudados por la hacienda británica, habían beneficiado poco a Escocia, en comparación con otras partes del Reino Unido (cómo Inglaterra).

El renacimiento de la década de 1970


En las elecciones generales del Reino Unido de febrero de 1974, los votantes escoceses eligieron siete miembros del Partido Nacionalista Escocés, que aumentaron la once en las elecciones octubre de 1974. Esto dio poder al movimiento independentista con propuestas más avanzadas en la Cámara de los Comunes donde el Partido Laborista que formó un gobierno minoritario con el apoyo del Partido Liberal. Como habían prometido, los laboristas hicieron propuestas para un Parlamento Escocés como una asamblea escocesa semiautónoma con poderes para controlar algunos aspectos de política interna. Pero mientras que la medida tenía el apoyo del Partido Laborista Escocés, algunos miembros (mayoritariamente ingleses) se opusieron a un cambio constitucional sin un mandato claro y el parlamento decidió celebrar un referéndum, requiriendo un 40% o más del electorado a favor en vez de requerir una simple mayoría de los votos en el referéndum. Efectuado el referéndum, un 33% votó a favor y un 31% en contra, con una abstención del 36%, por lo que la propuesta no vio la luz. Los progresos del independentismo se vieron frenados cuando el Partido Nacional Escocés apoyó una moción de censura contra el gobierno y forzó unas elecciones generales en 1979 que dieron la victoria a la gran adversaria de la independencia, Margaret Thatcher.


Devolución


Los partidarios de la independencia escocesa continuaban teniendo opiniones contrapuestas sobre la autonomía, un movimiento que incluía a muchos partidarios de continuar con la unión, si bien en un marco de descentralización dentro del Reino Unido. Dentro del campo independentista, algunos vieron al autonomismo como un paso hacia la independencia, mientras que otros deseaban llegar inmediatamente a la separación. En los años de gobierno conservador tuvo lugar la Campaña por una Asamblea Escocesa, que desembocó en la convocatoria en 1989 de la Convención Constitucional Escocesa, la cual consiguió cierto consenso en torno a unas bases creadas por varios partidos para la devolución de poder político a Escocia, a pesar de que el Partido Conservador rechazó cooperar y el Partido Nacional Escocés se retiró del debate cuando se vio claro que la convención no estaba dispuesta a negociar la independencia de Escocia como una opción constitucional. El Partido Laborista ganó en 1997 las elecciones generales y Donald Dewar, como Secretario de Estado para Escocia ejecutó las promesas de su partido en torno a la creación de un Parlamento escocés, convocando un referéndum en septiembre de dicho año que en el que un 75% de los votantes se pronunció a favor de la devolución de poderes. El parlamento entonces aprobó la Ley de Escocia para crear un Parlamento escocés elegido directamente por los escoceses con poderes sobre la mayoría de las políticas regionales. En mayo de 1999 Escocia tuvo sus primeras elecciones para el parlamento devuelto y en julio el Parlamento escocés celebró su primera sesión, por vez primera desde que el parlamento previo había sido disuelto en 1707. El parlamento escocés tenía ciento treinta y nueve miembros elegidos por un sistema de representación proporcional. Donald Dewar se convirtió en el Primer Ministro de Escocia con el gobierno de coalición entre el Partido Laborista Escocés y el Partido Liberal Demócrata, mientras que el Partido Nacional Escocés se convirtió en el primer partido de la oposición.
Con la aprobación de todos los partidos, la canción de letra igualitaria de
Robert Burns A Man's A Man for A' That fue cantada por la activista Sheena Wellington en la inauguración del parlamento escocés. Esta canción fue adoptada como el himno no oficial moderno del movimiento independentista escocés. De una manera similar, la inauguración de la reina Isabel II del nuevo edificio del parlamento escocés fue acompañada de la canción de Aaron Copland Fanfare for the Common Man. Sin embargo, aunque los escoceses consiguieron la devolución y consiguieron competencias sobre la mayoría de sus asuntos, los nacionalistas continúan reclamando la independencia total.


Independencia en Europa


Uno de los temores de muchos escoceses no convencidos por los argumentos independentistas es que una Escocia independiente sería económica y políticamente débil. En respuesta a esto, los independentistas citan asiduamente el éxito de otros pequeños países del norte de Europa como Irlanda, Noruega, Dinamarca, Islandia, Suecia, Finlandia o los Países Bajos. Con la llegada del nuevo milenio, el Partido Nacional Escocés (abandonando su posición anterior contraria a la integración europea) ha empleado el eslogan "Independencia en Europa" sugiriendo que la Unión Europea es el entorno ideal para el florecimiento de los pequeños estados. (fonte)