POLITICA, COMUNICAÇÃO & ELEIÇÕES

quarta-feira, 16 de abril de 2008

Cuba se asoma al vértigo del consumo

Escreve o jornalista MAURICIO VICENT do "El País" que "la política sin economía no sirve, y eso Raúl lo sabe", dice Jorge, un jubilado de 75 años. Ha visto "los 49 capítulos de la revolución", y se declara "moderadamente optimista" ante las primeras medidas adoptadas por el nuevo presidente cubano, aunque a él -admite- éstas no le "benefician". En el extremo opuesto, Javier, 30 años de edad y uno de los 150.000 cuentapropistas que existen en el país, se reconoce "escéptico absolutamente", pese a ser un privilegiado. "Hasta ahora sólo se han tomado medidas para gastar, ninguna para ganar. Mientras eso no ocurra, y no creo que vaya a ocurrir con este sistema, soy pesimista". A grandes rasgos, entre Jorge y Javier se mueve el sentir de Cuba: unos creen que ahora sí empieza a moverse la rueda del cambio, y que lo que vemos son sólo los primeros pasos; para otros, y no son pocos, este movimiento les pilla descreídos y cansados, lejos de todo. En los 50 días que Raúl Castro lleva al mando, la isla ha asistido al fin de algunas prohibiciones que laceraban a los cubanos y que han sorprendido al mundo. La venta de computadoras, DVD y teléfonos móviles se ha liberado, y también ha caído el veto -vigente por 15 años- que impedía a los cubanos alojarse en hoteles y alquilar coches de turismo. Pero todos estos bienes y servicios han de abonarse en pesos convertibles (CUC), la divisa local, cuyo valor es 24 veces superior al del peso cubano".